sábado 28 de junio de 2008

Propaganda Hitleriana: " La gran obra"



por Cristóbal Salgado M.



Introducción

Cuando la naturaleza de los hechos históricos es contraria a los ideales personales, o, totalmente desproporcionada a la crueldad de sus resultados, es doblemente destacable estudiar, entender y admirar las tácticas, maniobras y estrategias que los conspiradores utilizaron en la consecución de sus objetivos.

Sin duda es el caso de la majestuosa fertilidad del imperio Nacional Socialista de Hitler, que a pesar de lo macabro de su planificación , prospera en cuanto a su forma, esto, consecuencia directa del tratamiento elegante de la propaganda, que, moralmente bien o mal utilizada, indujo a toda una colectividad hacia un pensamiento unánime y transversal .

No quiero ser majadero al insistir sobre la belleza estética del proceso que lava el cerebro a los alemanes, pero considero necesario ahondar en el transcurso de este trabajo de una manera positiva, sobre cada uno de los puntos que potencian la dominación nazi, y exacerbadamente sobre el punto de la propaganda, puesto que podemos situarlo dentro de los fenómenos mundiales que mayor revuelo han causado dentro de un grupo social determinado, y aún mas que eso, hablamos de un fenómeno por años perfectamente fundamentado, ya sea sobre las bases históricas que engrosan el poder de la difusión, como también del manejo político firme y cohersivo, fundamental a la hora de absorber voluntades.

Es fundamental que el lector de mi texto, sepa distinguir entre el fondo y la forma del fenómeno hitleriano, puesto que siendo el Nazismo un irrefutable hecho condenable en todo análisis social, puede resultar también una obra maestra de la artimaña política y de la forma de gobernar. Claramente, la condena de su fondo y las violaciones fundamentales de su forma, no empañan la efectividad de sus procedimientos, ni tampoco el espíritu periodístico de la comunicología utilizada.



Fundamentos básicos

Hay dos iconos centrales dentro de la construcción propagandística de la cultura nazi, y sin su inclusión sería inocuo hablar de dominación de conciencias. El primero de ellos dice relación con “la ley de la raza superior”, en la cual se expresa que la concepción del mundo racista reconocería la importancia de la humanidad en los elementos originales de las razas, y que, no cree en absoluto en la igualdad de aquéllas; pero reconoce, en su diversidad, los valores superiores e inferiores de toda persona, sintiéndose obligada por esta toma de conciencia a conformarse con la voluntad eterna que domina este caos, es decir, a favorecer la victoria del más fuerte; a desear la subordinación del más débil, y esto bajo la lógica de que, sólo quien nació débil puede considerar este hecho como brutal.
El segundo tópico es la imposición de la fuerza como fuente fundamental del derecho, esto es, que el instinto de conservación es por excelencia el vencedor. La pretendida humanidad, expresión de lo tonto, de lo cobarde y de una presumida suficiencia (pero justificada), se derrumba a pedazos a favor de la “coertio”, es así como la humanidad crece en una eterna lucha; se pierde en una eterna paz. De este análisis surge la idea central: No se puede ganar el alma de un pueblo si no es aniquilando al adversario.

No son sino estos dos elementos los que cimientan la estrategia comunicacional de la propaganda hitleriana, la superioridad de la raza es miras de engrandecer la propia identidad de sujetos que no existen por si mismos, y la fuerza, como la manera de recordar que todo acto contrario al régimen es constitutivo de inferioridad. Introducida la base del mecanismo, surten efecto sus textos y lo que cada uno de ellos en rigor quiere decir.
La propaganda de Hitler y el receptor del mensaje

Palabras del führer: "¿A quién debe dirigirse la propaganda? ¿A los intelectuales o a la masa menos instruida? ¡Ella debe dirigirse siempre y únicamente a la masa!... La tarea de la propaganda consiste, no en instruir científicamente al individuo aislado, sino en atraer la atención de las masas sobre hechos y necesidades. ...Toda propaganda debe ser popular, y situar su nivel en el límite de las facultades de asimilación del más corto de alcances de entre aquellos a quienes se dirige... La facultad de asimilación de la masa es muy restringida, su entendimiento limitado; por el contrario, su falta de memoria es muy grande. Por lo tanto, toda propaganda eficaz debe limitarse a algunos puntos fuertes poco numerosos, e imponerlos a fuerza de fórmulas repetidas, por tanto tiempo como sea necesario, para que el último de los oyentes sea también capaz de captar la idea."
La masa es el principal objeto de la persuasión propagandística, y en todos sus sentidos deben confabular ciertos factores que dirijan a la masa hacia un vacío mental que la autoridad sepa llenar con palabras de ánimo y dominación.
Como primer factor, está la idea de dirigir el interés colectivo hacia las necesidades terrenales de la población, enfocando desde un primer momento los planteamientos hacia soluciones de corte específico, sobre objetivos concretos que determinen a la sociedad a sobrellevar sus esfuerzos, sin importar los métodos, hacia el cumplimiento y satisfacción de dichas necesidades básicas, lo que claramente simplifica el proceso y vuelve a la masa dócil a los sometimientos posteriores.
Solo así se comienza a construir la unidad, y a relacionar conceptos como “psicología de las masas” versus “manipulación política” que a la larga terminan convirtiéndose en un solo gran factor.
El segundo paso es de mayor complejidad, puesto que toda propaganda debe configurar su mayor popularidad posible con la capacidad del receptor masa de asimilar el fenómeno de manera más simple. Y es aquí dónde surgen los conflictos entre lo que se quiere dar y lo que se quiere recibir, en el sentido que cada eslabón que configura la propuesta no es más que un mero paso en la obtención de un fin mayor, mientras que el pópulos espera con la credibilidad encendida que la acción sea el reflejo del cumplimiento de la prestación material, lo que no necesariamente se cumple. Visto de otro modo, la necesidad del alemán de principios del siglo veinte de llenar los espacios materiales es fácilmente satisfecha por la ideología nazi, que en su dimensión macro, engloba las carencias populares, y compran voluntades aunque a final de cuentas éstas no sean satisfechas.
Es acá dónde se hace necesario filtrar la mayor cantidad de información mentirosa, aludiendo a toda aquella que verse frases integradoras, pero que en el fondo sean solo el reflejo de poner a las personas al servicio del estado.
Después, se debe considerar la falta de retención del receptor, puesto que su poca capacidad de entendimientos nutre al emisor de una potestad de sabiduría que no necesariamente posee, pero que lo enaltece a la hora de sacar las cuentas. Lo anterior, solo puede comprobarse al minuto de las conclusiones, porque es ahí cuando la necedad de la masa adopta los puntos principales del discurso apadrinándolos como propios, quizás obviando aquellos que no fueron interpretados de manera correcta, aún sospechando el desmedro de su capacidad, pero con el convencimiento de que los que si entendieron bastan para su satisfacción.
He ahí otra clave, el apasionamiento de los puntos fuertes en frases alusivas y coloridas, para que esta masa prácticamente inerte de sabiduría, se sepa parte de una estructura que no entiende pero que lo incluye, fuera de toda discusión, la fracción más cruda del proceso, pero la menos notoria.



Otras claves del éxito


Adolfo Hitler, obviamente, sin estar al tanto de los principios con los que maniobra la propaganda actual, hoy sistematizados en cualquier texto especializado, los supo manejar con pericia. Utilizó todos los medios de comunicación que tuvo al alcance, aprovechó los avances tecnológicos de la época y explotó sus habilidades innatas para la persuasión.
Consiguió en apenas trece años (1920-1933) bautizar a un grupo de fanáticos insatisfechos, en el Partido Nacionalsocialista y situarlo como primera fuerza política de su país, en una primera fase, y para fortalecerlo como una forma de vida, más que como una forma de gobierno, consecutivamente.
Para ello centralizó el aparato propagandístico en un solo órgano, cuyo principal objetivo fue difundir efectivamente el mensaje nazi a través de todos lo medios: música, arte, dramática, películas, obras, material escolar, radio y prensa. Tras el genocidio judío, la comunicación propagandística se usó para ocultar las atrocidades cometidas.
Hitler razonó a la opinión pública como un instrumento “técnicamente poderoso”, y fue por eso que instauró el Ministerio de Propaganda, para que se dedicara exclusivamente a la difusión y mantenimiento de las ideas nacionalsocialistas.
Persuadir al pueblo alemán acerca de lo justa que era la causa de los nazis y de la existencia de una raza aria superior propia de los germanos, fue una labor en la que se unieron la innata capacidad política de los personeros de gobierno, y el decaído estado anímico de los teutones. Lo anterior, se origina en el malestar social producto del desastre financiero tras la Primera Guerra, luego del amargo Tratado de Versalles, apabullaba el orgullo nacional.





Las estrategias: el temor y otros elementos de la confabulación


En términos generales, la táctica utilizada se basó siempre en el principio de propaganda más básico: la simplificación y reiteración constante del mensaje.
Esto tiene que ver de manera directa, con apelar a las emociones y no al intelecto, puesto que se busca que el mensaje se procese de manera superficial, vaga (lo que es propio de las masas) y se sitúe en el inconsciente de las personas-masa orientando su conducta casi sin percatarse de ello.
De hecho, de llegar a percatarse el receptor, aún no es capaz de dimensionar a ciencia cierta lo que se le quiere transmitir, por cuanto en la etapa anterior, donde se discrimina entre los puntos fuertes y los poco claros del mensaje, el lector ya se quedó con las suficientes dudas como para tomar una posición crítica frente a lo que sigue.
Se utilizó tanto propaganda positiva para realzar la grandeza de la raza aria como propaganda negativa, para denigrar a los “enemigos del estado”, en especial los judíos. Y este es un punto importante a la hora de entender como el hombre masa es débil al dirimir entre los fueros personales de la gente y la opinión pública que se desprende de ellos, pues, para el hombre masa no existe distinción entre interior y exterior del personaje en cuestión, transformándolo ficticiamente en un ser completo, al cual se le juzga por todo su actuar, sin comprender realmente lo descabellado de obviar cosas tan básicas como el sufrimiento, y las virtudes personales.

Fue así, como una de las maneras más explotadas para infundir el antisemitismo, se relaciona con la asociación de los judíos con criminalidad.
Un discurso totalmente vendible si nos ponemos a hilar fino, considerando que el pueblo judío, ya sea por efectos migratorios o por organización económica venía revolucionando el mercado alemán con la inclusión de industrias textiles y de orfebrería, que desentonaban el modelo nazi rígido. Y no por causas económicas concretas, sino por el solo hecho de la disconformidad entre judíos y sus propias raíces territoriales, las cuales, según el führer, enlodaban la capacidad emprendedora del pueblo alemán. Visto así, era conveniente para el plan considerar al pueblo judío como animales despreciables y pestes enfermizas, lo que se representaba mediante la introducción de imágenes repulsivas y mensajes muy cortos aludiendo a los judíos.
La teoría explica que se utilizó muchísimo la técnica de infundir temor, denunciando peligros que generan ansiedad, ofreciendo, al tiempo, las soluciones para ello. Tal era el método elegido para mostrar el peligro que, podía generar en la población un miedo artificialmente dirigido de los mismos sobre el poblado Hebreo.
Es ahí entonces, cuando ante la debacle que se anticipaba de prosperar la raza judaica, el Führer denuncia la conspiración judía y ofrece la bendita solución: La exterminación.
Reuniones y concentraciones con discursos cargados de simbolismos fortificaban las ideas nacionalistas. Cada seña, el tono apacible o irritable de la voz, los atuendos elegidos, los escudos, los tonos cromáticos, la rigurosa música y los focos reflectores eran parte de este proceso propagandístico, cada uno dispuesto de una debida forma y con un fin especifico, afirmando la última etapa del proceso reformador de conciencias.




Influencia de Joseph Goebbels


Paúl Joseph Goebbels, político alemán, nace un 29 de octubre de 1897 y fallece el 1 de mayo de 1945. Fue considerado el estratega político por excelencia y con el tiempo catalogado el padre de la propaganda política. Su rol más determinante empieza a construirse cuando asume como ministro de propaganda de la Alemania Nazi, convirtiéndose así en figura clave del régimen y amigo íntimo de Adolfo Hitler.

También fue reconocido por su gran capacidad oradora, fomentando en el mismo Hitler las virtudes de un buen discurso, con tonos secos y gran capacidad de alcance. La frase que lo lleva al patíbulo cuando hablamos de propaganda es la tantas veces citada: “Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”.

Su función consistía en mantener el control de todos los medios de radio, televisión, cine, literatura y cuanta forma de expresión oral u escrita existiese en ese momento, conservando el monopolio estadista de preservar voluntades mediante la coerción, y de bombardear el panorama social con imágenes y frases alusivas al régimen.
Asimismo, debía impedir que saliera a la luz la información del exterior aunque esto significara, muchas veces, ocultar la verdad. Era también el encargado de promocionar o hacer públicos el avisaje de gobierno.

Usó incontables veces lo que hoy en día se conoce como el marketing social, elogiando muchos sentimientos de orgullo, promoviendo muchos odios y en muchas ocasiones mintiendo y convenciendo de cosas muy alejadas de la realidad.




Ejemplos de la propaganda Nazi




Bandera del Partido Nacional Socialista Alemán:


La bandera de fondo rojo tiene una cruz gamada o svástica situada al centro de un disco blanco. El mismo Hitler la diseñó: “Con el rojo tenemos la idea social de movimiento, con el blanco la idea Nacional Socialista; en la svástica, nuestra misión de luchar por la victoria del hombre ario”.


Película The eternal Jew:


Nada se compara al efecto persuasivo provocado por el cine. The Eternal Jew fue concebida para justificar la separación, exclusión y aniquilación final de los judíos.En el film se exhiben repugnantes roedores y se les compara con los judíos que, al igual que una plaga de ratas, debe ser exterminada.

Discurso de 1934 por Joseph Goebbels:


“El propagandista efectivo debe ser un maestro del arte de la oratoria, de la escritura, del periodismo del afiche o del panfleto. Debe tener el don para usar la mayor cantidad de métodos para influir la opinión pública como la prensa, la radio y las películas para servir a sus ideales y objetivos, sobre todo en una era de avance tecnológico…”


Imagenes alusivas al poderío de Adolfo Hitler :


La figura del führer era elevada a la categoría de Dios.




Conclusiones personales y finales



El holocausto es un hecho extremadamente condenable en cuanto a su naturaleza, pero jamás podremos considerar como externo que la conspiración realizada se codea con las mejores estrategias político-económicas que la historia jamás haya conocido.

Por eso es menester que cada una de las instituciones que hoy gobiernan el poderío mundial no dejen de observar cada una de las tácticas propagandísticas del régimen alemán, a lo mejor no para aplicarlas, pero si para entender de mejor manera las reacciones del pueblo frente a los conflictos gubernamentales que los afectan y perjudican.

No esgrimo a la demagogia cuando hablo de crear conciencia en la autoridad, puesto que no debiera ser un misterio para nadie que los pueblos son manejados como fichas de ajedrez por quienes ostentan la representación popular, y es solo comprendiendo este fenómeno que los pueblos pueden algún día despertar de la golosina mental y responder directamente a sus necesidades sin la obligación de escudarse en una masa o en una voluntad popular.

El dominio nazi demostró eso, mas que la perversidad de quienes lo ejecutaron, dejó en claro la estupidez de los pueblos, la falta de cultura y entendimiento de los proletariados, quienes sin mayor análisis pierden su razón en causas tristes, cayendo como niños en ideas que ni siquiera comprenden y en análisis carentes de todo sentido práctico.

La propaganda nazi fue un acierto, y lo seguirá siendo en otros aspectos, y en la medida que las mentes frágiles no se eduquen y nos sigan decepcionando.



Fuentes

- Presentación Power Point del Profesor Patricio Espinoza sobre propaganda.

- Documental Discovery Channel sobre Nazismo y política.

- Reportaje Diario El Mercurio (edición online), sección Especiales sobre Vida y obra de Adolfo Hitler por Andrea Fuenzalida.

- http://www.elhistoriador.com.ar/ , reseñas históricas y frases célebres.

- http://www.wikipedia.com/ , reseñas y biografías.

- Holocausto Nazi, Nazismo y Superioridad de la raza aria, archivo Pdf, por José Antonio Pérez.